27.10.09

Campañas Políticas

En tiempos de campaña, los políticos se transforman en los mejores expositores de ideas, vendiendo su opción como si esta fuera única e innovadora. Sin embargo, pocas veces nos encontramos con un político novedoso que proponga algo absolutamente diferente a los discursos que por años nos han golpeado los oídos. “Más educación”, “más salud”, “mayor seguridad”, “menos pobreza”. ¿Acaso es lo único que saben decir? ¿Acaso existe alguien que esté en desacuerdo con esas aseveraciones? De esta forma se transforman en populistas, artistas innatos de la demagogia, provocando una distancia natural con esas personas racionales que los observan extrañados temiendo que sus dichos se queden en sólo ideas de un buen futuro.

Por algún tiempo he discutido la importancia de los 120 diputados que integran nuestra cámara baja. ¿Son realmente trascendentes en las decisiones de país? ¿Es necesario para el buen funcionamiento de nuestro eje tener a 120 parlamentarios que trabajan 9 días del mes por un sueldo aproximado de 5 millones de pesos de libre disposición? Y digo de libre disposición porque hay cerca de 4 millones de pesos adicionales para gastos relacionados al cargo como es el combustible del vehículo. Por tanto, anualmente se gastan alrededor de 12.960 millones de pesos en diputados, equivalentes a un 1,2% del presupuesto de la vivienda del próximo año.

¿A alguien le llamó la atención los 9 días del mes? Pues sí. Leíste bien. De los 20 días laborales mensuales promedios, los diputados trabajan sólo 9 (3 días en 3 semanas). Y a veces ni eso. ¿Qué ocurre? Ocurre que sólo por decir “presente” los diputados pueden cobrar su salario por haber asistido a las sesiones de la cámara. Si tomamos en cuenta que muchos, como si fueran pillos colegiales, lo hacen al comienzo de la sesión y luego se retiran por asuntos “urgentes”, podríamos decir que a los honorables diputados se les paga por algo que no desempeñan del todo.

¿Y qué pasa con el resto de los días? ¡Los tienen a libre disposición! Ya que si bien una de las cuatro semanas del mes está destinada a trabajos distritales, ¿cuántos diputados pertenecen realmente al distrito? Ya basta que los partidos políticos se rifen cada una de las ciudades para adueñarse de ellas. No es posible que personajes ajenos a la zona sean representantes a nivel nacional de las supuestas decisiones que se toman a nivel de cámara. ¿Cuál es la idea de esto? ¿Acaso es algo absolutamente racional?

Si tenemos en cuenta que el sueldo mínimo en Chile por trabajar los 20 días del mes (e incluso más) es 165 mil pesos, entonces anualmente se están desaprovechando 78.545 sueldos mínimos por tener a 120 personajes en la cámara de diputados debatiendo proyectos que de todas maneras deben cruzar la barrera del Senado. ¿Entonces qué es mejor? ¿No es mejor tener un país con un poder legislativo unicameral y ahorrarse esos gastos innecesarios? Pienso que sí. Y si existe algún presidenciable que nos diga cosas concretas como estas, el lápiz de muchos de nosotros trazará su nombre el próximo mes de diciembre.

6.10.09

¿Jurados Designados?

Sólo me restaba ver “Dawson, Isla 10” para dar un juicio informado sobre la resolución de Chile en relación a su candidata para los premios Oscar. Aunque debo corregir… No es Chile quien escogió a esta cinta dirigida por Miguel Littin como su representante, sino que un “jurado con aptitudes” compuesto por Andrés Wood, Tatiana Molina, Jorge Ramírez, Mariano Andrade y Luis Guillermo Araneda. Ellos tomaron la decisión de que la última obra de Littin, basada en el libro de Sergio Bitar, fuera la candidata a pelear un cupo dentro de las nominadas a Mejor Película Extranjera dentro de los premios más famosos del celuloide mundial. ¿Y cuál fue el motivo real de esta decisión? Nadie lo sabe con certeza. Sin embargo, les aseguro que no es por la calidad audiovisual, ya que en este aspecto “La Nana” de Sebastián Silva era la idónea para haber participado en la carrera de los Oscar.

Las oportunidades que ha tenido Chile para estar presente con buenas posibilidades en dicho certamen han sido escasas. Nunca antes hemos estado tan cerca de ver el nombre del audiovisual criollo impreso entre los más renombrados del cine mundial. Era la oportunidad de que Chile, justo en su Bicentenario, fuera parte importante de la gala más trascendental del espectáculo, desarrollando así una campaña publicitaria que traería externalidades más que positivas a la producción cinematográfica nacional. ¿Y por qué lo explicito con tanta seguridad? Porque “La Nana” ha sido la película chilena más elogiada de los últimos quince años.

Ganando premios en cuanto festival se presente, la obra que en su columna vertebral radica la magistral actuación de Catalina Saavedra, tenía un pie dentro de la nominación a la estatuilla dorada tan sólo por haber ganado el premio a Mejor Película en la pasada edición del Festival de Sundance. Quizás el “jurado con aptitudes” desconoce que en los últimos años, Sundance ha estado muy presente en los Premios de la Academia, por lo que era seguro que “La Nana” iba a ser privilegiada por sobre otras películas. Y esto lo avala la crítica internacional, que ha aplaudido de pie la cinta de Silva elogiando su calidad argumental, su sencillez y su tremenda ejecución escénica. Ellos mismos ahora, deben estar estupefactos al ver cómo Chile se farrea esta oportunidad, gracias a la decisión de cinco personas que pasaron a llevar los intereses de toda la familia ligada al cine.

“Dawson, Isla 10” no entrega nada novedoso. Si bien la historia es de una crudeza que bien vale la pena exponerla a nivel internacional, la realización audiovisual es bastante floja entregando actuaciones sin peso alguno, con un tratamiento de la imagen que está subsidiada por la belleza patagónica, un sonido cargado de doblajes irrespetuosos con la fluidez, y un carisma absolutamente ajeno a sentimientos y emociones como bien valía hacerlo ante una historia como la presentada. ¿Cuál es la idea de haberla elegido entonces? Si fueron razones políticas, es mejor no pronunciarse. Pero hay que decir que ya basta de mezclar las cosas y que es tiempo de aprovechar las oportunidades que jóvenes como Sebastián Silva nos entregan.