21.2.11

Garabatos


Nunca he entendido bien el término. La Real Academia Española tiene varios significados para la misma palabra, demostrando una vez más la riqueza de mi lengua materna. Sin embargo, es uno de sus significados el que más "asusta" a la "gente de bien" (ya comenzamos con las comillas); aquel que tiene relación con las palabrotas, dichos ofensivos, indecentes o groseros. ¿Pero quién afirma esto? ¿El creador de la lengua castellana?

El lenguaje es una herramienta de comunicación. Gracias a él nos entendemos. Y es el significado de las palabras el que ayuda a que se establezcan los dialogos. Incluso a veces sólo a través de gestos, sin el uso preciso de palabras, se logra la comunicación lo que demuestra que el lenguaje oral o escrito es una de las tantas herramientas que poseemos. Y en base a esto, ¿por qué los garabatos son mal mirados? ¿Acaso no cumplen el objetivo de comunicar?

Estoy de acuerdo con que ser ofensivo es lo que se debe evitar por una cosa de respeto. Pero existen varias palabras clasificadas como "garabatos" que no tienen por qué estar en un contexto ofensivo, y cumplen un papel magnífico a la hora de expresar emociones o sentimientos. Dejemos de lado las reglas, los parámetros que nos suprimen la libertad. Seamos capaces de expresarnos sin temores, teniendo el gran cuidado de no perder nuestro vocabulario. Porque ahí está el riesgo del abuso de las "palabrotas"... las usamos como sinónimos de múltiples cosas, perdiendo el sentido de la expresión y cayendo en un abismo dificil de escapar.

"La décadence d'une civilisation est mesurée par la perte de son vocabulaire"... he ahí el riesgo de todo esto.

1 comentario:

Omar Saavedra Santis dijo...

Sí, la maledictología es todavía una rama de la linguística sobre la que se ha investigado poco. Por lo mismo, la "shushada", la "puteada", el "taco", la "salida de madre", el dicterio en general, aún son espacios comunicacionales de uso y utilidad incierta. Esta ignorancia evidente lleva a no pocas personas a "moralizar" sobre la "mala palabra" ignorando su capacidad expresiva al interior de una situación coloquial determinada.
Por esto, y muchas otras razones, es un acierto el recordatorio que este comentario nos hace respecto de la bella posibilidad que nos ofrece el insulto para comprendernos a nosotros mismos. Quevedo dixit!