5.3.11

El Gran Diseño

A principios de febrero Agustín Squella publicó en un diario local su opinión acerca del libro que escribieron en conjunto Stephen Hawking y Leonard Mlodinow titulado "El Gran Diseño". De hecho, la columna más que una opinión, era poner en el tapete la gran consigna que propone el libro: Dios no es necesario para la existencia del Universo. De esta forma, por ser un diario ligado a las ramas más conservadoras del país, encendió un debate quizás polémico que llamó la atención de muchos y fomentó la participación hasta el día de hoy de entusiastas "escritores al director". Entre aquellos entusiastas, rescato a dos hombres de opinión que si bien pueden no tener un pensamiento similar al mío, planteaban sus ideas de forma clara, inteligente y con una propuesta constructiva. Alvaro Fischer y Francisco Claro abren la puerta a algo interesante: no descartar la existencia de Dios, como tampoco descartar que este no existe.

Es conocida la historia cuando Napoleón le preguntó a Laplace sobre el papel que desempeñaba Dios en todo esto. El físico francés le respondió al petiso (que en realidad no era tan bajo como lo dibujaron en Bugs Bunny): "Señor, no he necesitado esta hipótesis". Justamente esa es una de las realidades más importantes de toda la historia ya que los religiosos, buscando los cimientos que levanten la posición de una divinidad, se empeñan por darle atribuciones antes de investigar a fondo las causas. Einstein decía que es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio. Y es a partir de ello que debemos ser cautos a la hora de dar respuestas a nuestros juicios.

Sé que es un tema dificil y que mucha gente creyente puede situarse al borde del enojo cuando se pone en duda esto. Sin embargo, del libro de Hawking y Mlodinow se rescata el esfuerzo por darle una explicación a lo que somos y dejar que gente como Squella lo pongan sobre la mesa para su discusión. Desde la antigüedad se han creado historias que explican de alguna manera los fenómenos de la naturaleza (por ejemplo el origen de los eclipses). Actualmente sabemos la respuesta científica de una infinidad de ellos y seguramente parte de estas mismas respuestas se caerán en el futuro por el descubrimiento de teorías más ad-hoc; tal como lo hicieron hace varios años la teoría geocéntrica de Ptolomeo o la tierra plana.

Para los que quieran leer el "El Gran Diseño" les recomiendo las últimas 40 páginas. En ellas se redacta gran parte de la discusión y se representa a su vez el Juego de la Vida de John Conway, que propone una posible explicación al por qué se tiene un desarrollo de vida y muerte en la naturaleza (vía un modelo matemático que parece inteligente, pero que es absolutamente formulado). El gran problema de "esta explicación", es la no existencia del libre albedrío, poniéndonos en una situación poco ventajosa, esperando que la máquina nos lleve hacia el destino que ya está definido.

Entiendo que si fuera así, la visión del mundo no sería ideal. Pero el tema está en que los parámetros y variables para que nosotros existamos son tan complejos y a la vez tan precisos, que la creación del universo se acerca mucho más a un modelo creado desde el inicio (si es que podemos hablar del tiempo con un comienzo) que a uno lejano de las leyes físicas.

Hasta el momento los resultados científicos han logrado dar respuesta a muchas incógnitas. Sin embargo, hay varios problemas que aún no han podido ser resueltos mediante soluciones concretas y es ahí donde Dios cabe como respuesta precisa. Pero esto es dar una solución fácil, tal como se facilitaron la vida los antiguos para sus problemáticas naturales. Por mi parte, sigo pensando en que podemos encontrar la solución a esas preguntas sin respuesta, dando la posibilidad a que exista o no una divinidad, pero dejando claro que la búsqueda no se estancará de forma fácil, sino que aprovecharé cada minuto de existencia (hasta que el destino - o lo que sea - trunque el ritmo de mi corazón) para hallarlas.

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