19.8.11

Globalización e Impuestos

La globalización es una palabra cada vez más inserta en el vocablo social. Sin embargo, según leí hace algún tiempo, existen 5 factores claves que funcionan a su vez como pilares: el libre comercio, la externalización, la revolución de las comunicaciones, la liberalización y la armonización jurídica; las cuales todas van hacia el mismo foco: la optimización de recursos y la eficiencia económica.

A causa de ello, las economías de países como Brasil, India y China (pertenecientes al ahora grupo denominado G-20) han recibido un potente impulso gracias al aumento sin precedentes de sus exportaciones. De hecho hay muchas pruebas que sugieren que la globalización fue en gran medida responsable de lo que se conoce entre los economistas como la "gran estabilidad" de los quince años previos al 2007. Durante ese período la economía mundial creció más rápido y durante más tiempo que nunca antes, y la inflación permaneció baja y estable.

Sin embargo, hay críticas que hacerle a la globalización ya que si bien se ha generado mayor riqueza, esta no se ha repartido equitativamente en el mundo. De hecho, la desigualdad ha aumentado hasta niveles que no se conocían desde el año 1930 y los rankings lo demuestran. Es así como Corrado Gini ideó un coeficiente para determinar la diferencia de ingresos entre países, situando por ejemplo a Chile - según informe del 2007 - en el número 14 con mayor desigualdad a nivel mundial.

Otro punto a tocar que ha impactado negativamente al concepto "globalización" es el abuso en Derechos Humanos, cuyo claro ejemplo es como grandes marcas utilizan talleres de trabajo esclavo donde los empleados tienen salarios extremadamente bajos y son obligados a trabajar en condiciones espantosas durante turnos eternos. ¿Y por qué? Sólo porque tienen incentivos monetarios de hacerlo ya que la mano de obra es mucho más "económica"... De la misma forma, los servicios telefónicos de muchas compañías estadounidenses se encuentran en India, logrando así tener ahorros considerables ya que la cantidad de gente que se ofrece para esos trabajos es mucho mayor (sólo por una cosa de volumen y oportunidades laborales).

¿Qué logramos sacar al limpio de esto? Hay un tema que siempre está en el tapete y poco se hace por atacarlo. Los impuestos son algo demasiado vital que bajo una buena ejecución, lograría favorecer a muchos elevando así el bienestar social. De alguna medida, sirve para disminuir las tremendas brechas sociales existentes para que así la desigualdad ya no lo sea tanto. Sin embargo, no debemos irnos al extremo ya que como bien dijo Arthur Laffer alguna vez, mientras más altos los impuestos, más incentivos tiene la sociedad para evitar pagarlos o para trabajar con menos tesón.

De hecho, a partir de su trabajo salió a flote la Curva de Laffer, la cual explicita que si un gobierno no ponía gravámenes de ningún tipo, su recaudación sería inexistente; no obstante, el resultado sería el mismo si estableciera un impuesto del 100% porque nadie tendría incentivos para trabajar. Debido a lo anterior, se forma una especie de campana gráfica (imagen superior), en donde el máximo se encuentra en algún punto entre 0% y 100% donde la recaudación impositiva del gobierno será la máxima posible. Claro está que lo anterior depende del país y de la sociedad que vive en él, pero basta ver un ranking de los impuestos a nivel mundial para llegar a alguna conclusión. O si lo prefieren, lean este artículo de la OECD.

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