11.9.11

¿Por qué esos nombres para los días de la semana?

La etimología de las palabras siempre me ha llamado la atención. Palabras cuya raíz proviene de otras, entreteje un laberinto de caminos que nos lleva por la historia hasta encontrar significados sorprendentes. Ejemplos hay muchos. Algunos tan poéticos como el origen de "recordar", que proviene del latin "re" (volver) y "cordar" (que viene de cardo, lo que significa corazón). Otros, más científicos como el título de este blog. Pero existen aquellos más históricos, como el relato que les compartiré en este post.

El "nacimiento" del nombre de los días de la semana es sencillamente hermoso. Imagino que ustedes saben que el mes lunar se divide en 4 intervalos naturales que son las fases principales de la luna: luna nueva, cuarto creciente, cuarto menguante y luna llena. Entre dos fases consecutivas transcurren algo más de 7 días y por una coincidencia cósmica eran justamente 7 los cuerpos celestes que se conocían en ese entonces, aquel en que comenzaron a tomar en cuenta el tiempo y lo trataron de diagramar. Dicho esto, pareció absoltamente natural adoptar una semana de 7 días para asemejarse al "mes lunar" por lo que no hubo nadie que se opusiera.

Los babilonios ordenaron los cuerpos celestes de acuerdo a la rapidez de su movimiento aparente en el cielo, suponiendo que los que se desplazaban más rápido eran los más cercanos. Por lo tanto pusieron a la Luna como el cuerpo más cercano, seguida de Mercurio, Venus, el Sol, Marte, Júpiter y por último Saturno (estos eran los 7 cuerpos celestes conocidos en ese entonces), demostrando así que aún estaban bajo la influencia del sistema geocéntrico de Ptolomeo.

Con el desarrollo de la astrología en Babilonia, se llegó a considerar que cada hora del día estaba dominada por una deidad celeste, en orden descendente de acuerdo a su cercanía a la Tierra. Por ejemplo, si la primera hora del día estaba dominada por Saturno, la siguiente lo estaría por Júpiter, la tercera por Marte y así sucesivamente. Por lo cual si llegaban al planeta más cercano (Luna), volvían al más lejano (Saturno) estableciendo así un círculo infinito. Y si hacemos el trabajo de ir subrayando cada hora de la semana con la deidad celeste que le corresponde tenemos el siguiente diagrama:

La deidad que regía la primera hora del día influía, según ellos, el día completo de un modo especial y por tanto debía otorgársele su nombre. Esta semana de contenido astrológico fue adoptada en el mundo entero pasando por Persia, India, China, Egipto, Palestina, Grecia y Roma; traspasando así el conocimiento e instaurando los nombres de los días de la semana. Si leemos el cuadro de arriba, notamos una correlación directa de las deidades con los nombres de los días de la semana que conocemos el día de hoy, salvo el sábado y el domingo (aunque en inglés y otros idiomas siguen siendo válidos: Saturday y Sunday, que literalmente significan día de Saturno y día del Sol, respectivamente). El cristianismo cambió el día del Sol por el día de Dios, que en latín es Dies Dominica (derivando luego a Domingo en castellano); y el sábado, día de Saturno en inglés y otros idiomas, en castellano e italiano (sabato) es una contracción de Sabatti Dies que significa día del Sabbat, día sagrado de la semana judía.

Interesante, no?

1 comentario:

Bevender dijo...

Bien explicado.
Lastima que se haya perdido el mito por el cuál las horas cumplen esto.