16.10.12

No más reelecciones por favor...

La política cada vez más me interesa menos. Interesante dicotomía. Y es que los personajes principales de este concepto, están bastante lejos de su significado de "servicio social". Las ambiciones de poder y el sólo hecho de acceder a remuneraciones por sobre la media, disipan los objetivos nobles que pudiese tener un hombre ligado a la política. Si bien algunos se salvan, la mayoría cae en este abismo, tal cual lo ejemplificaba Tolkien en "El Señor de los Anillos".
 
Es interesante que en nuestra Constitución - de la cual participamos bien pocos - se imponga que el Presidente de la República no puede ser reelecto, no obstante, la máxima autoridad comunal, el Alcalde, sí pueda serlo. ¿Por qué se da esta diferencia? El cambio es necesario. Entrega vitalidad y dinamismo a la política, por lo que me parece válido que la no reelección esté permitida. Si vemos las caras que están presentes en el poder comunal, legislativo y ejecutivo, nos damos cuenta que han permanecido por años, demostrando así que hemos pecado año tras año eligiendo a los mismos personajes. Incluso los apellidos repetidos - Zaldivar, Urenda, Sabat, Larrain, Errazuriz, etc, etc - transforman el ámbito político casi en asambleas familiares. ¿Y el resultado ha sido bueno? La verdad es que no lo sabemos, ya que no tenemos una forma de comprobarlo. Sin embargo, el dinamismo, tal cual como ocurre en el libre mercado, entrega mayores y mejores posibilidades.
 
Patético es como se crean domicilios falsos para ser parte de una determinada comuna, distrito, provincia o región, de manera de poder acceder a la lista electoral y asegurar por al menos 4 años un trabajo bien remunerado. Sólo deben ingresar a la página del Senado para ver la cantidad de senadores santiaguinos que representan a regiones tan alejadas de la Metropolitana que da angustia. ¿Acaso conocen los reales problemas que aquejan a sus representados? ¿Viven el día a día con ellos? Preguntas y más preguntas que siguen plasmadas en el juicio político.
 
Los partidos políticos están obsoletos. Ya basta de consignas, bandos y colores. Sólo basta ver los resultados de la última encuesta CEP. Estamos cansados de ellos. Votemos por las personas! Votemos por nuestros representantes como se debe y dejemos de lado esta historia sin cambios que hemos transformado todos los ciudadanos. Con tu voto puedes hacer el cambio que quieres, así que úsalo con sabiduría. Limpiemos la política de todo aquel que sólo tenga ambiciones de poder. La política está como está gracias a quienes han estado en ella, por lo que se requiere un cambio paulatino de aquellas personas que han estado en puestos altos por años. Ya basta de reelecciones. Busquemos alternativas. No es posible que personajes como Labbé o Sabat sean alcaldes de Providencia y Ñuñoa desde 1996, respectivamente; que personajes como Arturo Martinez sean presidentes de la CUT por 12 años (menos mal que este año ya la gente votó por el cambio); que Andres Zaldivar sea parte del Senado más de un tercio de su vida; que Juan Pablo Letelier esté en el poder Legislativo desde 1990; y así podamos seguir y seguir, independientemente del color político. 
 
El cambio es necesario. Es necesario para despertar de la somnolencia en que hemos estado... No más reelecciones por favor.

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