22.4.13

Origen de Madrid

Madrid con 3,3 millones de habitantes es la tercera ciudad más poblada de la Unión Europea, siendo la cuarta ciudad más rica del continente - tras Londres, París y Moscú - y la octava ciudad del mundo con mayor presencia de multinacionales - tras Pekín y por delante de Dubái, París y Nueva York -. 

Los orígenes de la ciudad son objeto de revisión tras recientes hallazgos de ruinas visigodas, las cuales han venido a confirmar que el posterior asentamiento fortificado musulmán de Maǧrīţ del siglo IX se había asentado sobre un lugar del siglo VII llamado Matrice. De esta forma, no sería hasta el siglo XI que Madrid es incorporado a la Corona de Castilla, tras su conquista por Alfonso VI de León y Castilla en 1083, siendo designada como sede de la Corte por Felipe II en 1561, convirtiéndose en la primera capital permanente de la monarquía española. 

El primer nombre documentado de Madrid es el que tuvo en época andalusí, مجريط Maǧrīţ, que dio paso en castellano antiguo al nombre de Magerit, sobre cuyo origen se han formulado a lo largo de la historia multitud de hipótesis. La teoría más extendida era la del arabista Jaime Oliver Asín, quien afirmó en 1959 que Maŷriţ o Maǧrīţ (ŷ y ǧ son dos formas de representar el mismo sonido), deriva de maǧra, que significa «cauce» o lecho de un río, a la que se añadió el sufijo romance -it, del latín -etum que indica abundancia. No obstante, anterior a esto, el mismo Oliver Asín afirmó que el nombre provenía del romance mozárabe, Matrice, pronunciado Matrich con el significado de «matriz» o «fuente». Los dos nombres propios, árabe y romance, coexistieron en el tiempo y eran utilizados por las poblaciones, tanto musulmana como cristiana, que vivían respectivamente en los actuales cerros de la Almudena y las Vistillas

El lingüista Joan Coromines propuso en 1960 una teoría alternativa, apuntando que Maǧrīţ no es en realidad más que la arabización fonética de Matrich, con metátesis de ǧ y ţ y no tiene por qué relacionarse con la palabra árabe maǧra, posibilidad que ya apuntó Oliver Asín pero que descartó por razones no exclusivamente lingüísticas. Esta teoría la desarrolló más adelante el arabista y lingüista Federico Corriente y es la más extendida en la actualidad.

No hay comentarios: